Hace un par de semanas estuve pasando el día por Pamplona, cuna de los Barricada y del chorizo (pamplonica, claro está), callejeando y conociendo la ciudad un poco, ya que de la visita al planetario con el colegio poco queda en mi memoria. El caso es que una de las cosas que vi fue el recorrido que hacen los toros (y corredores) en los encierros. Esto era algo también desconocido para mí, ya que no lo había visto ni siquiera por la televisión. No por ser antitaurino, sino por ser antimadruguino, que levantarse a esas horas no teniendo que trabajar es un mal vicio.
Lo que más me impresionó de todo el recorrido fue el punto de inicio, donde los mozos cantan al santo pidiendo su bendición. Y no me extraña que lo hagan, porque para tal afrenta es bien necesaria la ayuda divina para que consigas salir victorioso de la hazaña. ¿Habéis visto que callejuela más estrecha y resbaladiza? Hay que tenerlos muy bien puestos (o ser navarrico simplemente) para atreverse a ese suicidio seguro (y mucho más a esas horas). Pero no penséis que me refiero a correr delante de esos 6 morlacos sedientos de sangre, ¡¡sino a correr cuesta arriba!! ¿Estamos locos o qué? Por el amor de Dios, si yo no corro ni en llano. Antes me veréis de brocheta en algún toro.
beste bat! beste bat!
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