¿No os ha pasado eso de que os preguntan vuestra edad y dudáis antes de responder? Incluso a veces al responder tener que rectificar porque te has equivocado sobre los años que tienes. A mí me pasa con relativa frecuencia, siempre dudo de si tengo los que tengo o uno más o menos. Será cosa de cumplir tan tardío. Una vez me pasó en un control de alcoholemia de la Ertzantza. Buena forma de empezar un control, confundirte en la primera pregunta que te hacen. Seguro que el tío pensó: “uy como vamos a cazar a este”.
Pero es que esto que nos ocurre es algo normal. Lo raro es que no nos pase más veces de las que nos pasa. Si es que hay que tener una memoria de elefante para acordarnos de los años que tenemos. ¡Pero como no nos vamos a liar si cada año nos la cambian!
Imagínate que esto mismo fuese igual con nuestro nombre de pila. Imagínate que cada año nos cambian el nombre y tuviésemos que recordar cada uno de ellos. Quiérete acordar de cuál es el nombre que tienes actualmente y no el anterior o el anterior. Y quiérete acordar del nombre de los demás. Esto sería un sindiós.
Así que dentro de lo que cabe, dudar sobre los años que gastamos, tiene un pequeño punto de razón justificada.